Permiso de paternidad en España. ¿Cuántos días me corresponden?

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Hace menos de un año el Ministerio de Igualdad anunció la ampliación del derecho al permiso de paternidad en España. Un aumento sustancial que pasó de doce a 16 semanas. De esta manera se equiparaba el permiso de paternidad al de maternidad de forma ‘igual e intransferible’, pues además con la nueva medida ninguno de los progenitores puede ceder semanas al otro.

No obstante, la medida está sujeta a otra importante aclaración: las primeras seis semanas del permiso son obligatorias y además han de cogerse conjuntamente. El resto del permiso (otras 10 semanas) es flexible pudiendo disfrutar de él durante el primer año del bebé, y además de forma no obligatoria.

Historia del permiso de paternidad en España

Hace tan solo 3 años atrás los padres solo contaban con 32 días de permiso y, hace no tanto, en la década de los años 90, esa cifra estaba reducida a tan solo 4 días.

Esta ampliación supone un paso al frente en derechos sociales pero sobre todo en igualdad. Atrás quedan los tiempos en el que el cuidado de los pequeños era tarea exclusiva de la mujer y por fin podemos hablar de equidad en tiempos donde el hombre asume su parte de responsabilidad.

Por su parte, el periodo establecido para el permiso de maternidad lleva inamovible desde 1989 cuando se estableció por primera vez el derecho a las 16 semanas de baja, aunque en la década de los 70 las madres tenían acceso hasta un periodo de 3 años. Sin embargo, ¿es equiparable el permiso de maternidad/paternidad a otros países europeos? ¿Existe un consenso general en Europa sobre la duración del mismo?

Baja por maternidad/paternidad en Europa

Si bien no existe una norma específica sobre el tema en la comunidad europea sí es cierto que la mayoría de países ofrecen un periodo similar para las bajas de maternidad y paternidad, aunque a veces no corresponden en igualdad a madres y padres.

  • En países como Portugal y Austria los dos progenitores pueden disfrutar de las mismas 16 semanas que en España, aunque en el país vecino pueden llegar a sumarse hasta 60 días más.
  • Algunos países nórdicos también han reformado recientemente sus permisos como el caso de Islandia, donde han pasado de cinco a seis meses de baja para cada progenitor y con la posibilidad, aquí sí, de transferir hasta 6 semanas. Por su parte Finlandia concede hasta 164 días por persona para ‘permisos familiares’ eliminando así la diferencia de género. Además, el periodo a disfrutar es el doble en el caso de una familia monoparental.
  • En otros estados sí existe diferencia entre padres y madres. En Francia, por ejemplo, el progenitor tan solo tiene derecho a dos semanas de permiso en comparación con las 16 semanas de las que pueden disfrutar las mujeres. El país galo, sin embargo, ofrece otras 10 semanas extras dependiendo de si el parto es múltiple o si la mujer ya tiene más hijos.
  • Entre los países que más semanas ofrecen, y más desigualdades de género existen, se encuentran Reino Unido, con 52 semanas para las madres y dos semanas para los padres (aunque pueden ser cedidas) y Bulgaria con 58 semanas de permiso retribuidas.

Uno de los aspectos más destacables con respecto a este aumento para el permiso de paternidad español es precisamente que la baja maternal no ha sufrido cambios desde hace más de 30 años. Aunque ambos permisos se han igualado la realidad es que 16 semanas sigue siendo un periodo escaso para los progenitores. No obstante este avance se encuentra dentro de la Ley de Diversidad Familiar que prevé, entre otras cosas, un aumento de hasta 24 semanas para 2022.

Una reforma radical orientada a acabar con las desigualdades de género pero que sigue cojeando ante la falta de medidas económicas que apoyen la natalidad.

Resultaría realmente utópico hablar de igualdad total en este aspecto ante una sociedad patriarcal en la que todavía se relaciona la maternidad como un rol propio de la feminidad. Lo que sí es cierto es que se ha abierto una puerta a los derechos igualitarios y a la libertad en la crianza de los hijos, poniendo en cuestión el constructo social de maternidad y paternidad, y acercando un poco más responsabilidades.

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