Perspectiva de género en el deporte un camino hacia la igualdad

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La carrera de un deportista de élite empieza desde la infancia y en las categorías inferiores de cada disciplina. Es entonces cuando, debido a la construcción social que nos rodea, las niñas y los niños se encuentran diferenciados en distintas categorías según su sexo. Es hora de asumir una perspectiva de género en el deporte que cuestione los binarismo y apueste por la igualdad.

¿Cómo influye el género en el deporte?

La clasificación histórica entre hombres y mujeres dentro del deporte viene dada por una construcción social donde se asume la superioridad física del varón, aunque de manera errónea, pues hasta hace bien poco las mujeres apenas tenían acceso a una cultura deportiva que las dotara de un desarrollo físico igualitario.

 

Apenas hemos aprendido a andar y ya el sistema se encarga de adoctrinarnos en un sistema de género binario que no corresponde con la realidad. Hace años era impensable que una niña pudiera jugar al fútbol o que un niño pudiera estar interesado en la gimnasia.

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A día de hoy no resultan tan raras estás condiciones pero siempre están marcados por su género y existirá un categoría de fútbol masculino y otra de fútbol femenino, así igual con las demás disciplinas que tradicionalmente han sido diferenciadas por género. Sin embargo, existe una pequeña parte del deporte dedicada a las disciplinas mixtas y donde pueden competir hombres y mujeres sin distinción.

Las categorías mixtas abren la puerta también a todas aquellas personas que no se identifican con ninguno de los dos género binarios establecidos y se definen como no binaries o tercer género.

¿Qué disciplinas son mixtas?

Durante los pasados Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se establecieron nuevos formatos de competición mixtas como el relevo por equipos de 4x400m, su equivalente también en natación, el triatlón e incluso el judo, disciplina claramente dispar a favor de lo masculino.

Otra de las anécdotas de Tokio ’20 fue la inclusión del tenis de mesa por equipos mixtos. Anécdota porque esta modalidad lleva existiendo 100 años en competiciones mundiales pero era la primera vez que se aceptaba en unas olimpiadas. Sin embargo existen más disciplinas de las ya nombradas en las que mujeres y hombres compiten por igual y de manera conjunta.

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El paradigma del deporte mixto lo encontramos en el tenis, una disciplina que lleva practicándose desde la década de los 90 como dobles mixtos. Aunque la máxima representación se realiza cada cuatro años durante la cita olímpica lo cierto es que existen campeonatos nacionales y mundiales.

Otro deporte que cuenta con la modalidad mixta es el voleibol, aunque a día de hoy tan solo se puede practicar en competiciones internas existen categorías desde las infantiles hasta las seniors. Para los más pequeños también comienza a extenderse las categorías mixtas de baloncesto y fútbol con pequeñas ligas internas, con el objetivo de eliminar la competitividad entre los niños y las niñas y fomentar el compañerismo, el esfuerzo, el respeto y la deportividad.

Foto: Sentirse bien se nota

Por su parte también existen numerosos deportes minoritarios que se practican casi exclusivamente de manera mixta. Por ejemplo el curling, un deporte muy asentado en Estados Unidos que se realiza sobre una pista de hielo y reúne reglamentos de la petanca y los bolos.

No obstante, otros más conocidos como la equitación incluyen igualmente disciplinas mixtas como los saltos ecuestres y las carreras de caballos.

¿Cuál es el siguiente paso para avanzar en una igualdad real dentro del deporte?

A día de hoy no es la fuerza ni el físico lo que diferencia ambos géneros sino las relaciones interpersonales que se crean, unas problemáticas que se suceden en las dinámicas de equipo y que son lo que fuerzan a la separación entre unos y otros.

Es por este motivo que en muchos casos no existe tal disparidad en categorías infantiles, donde muchos niños y niñas practican deporte juntos y no es hasta la preadolescencia cuando se les separa por su género.

Uno de los motivos de que esto suceda sigue siendo la cosificación de las mujeres como objetos y el considerarlas ‘distracciones’ para los hombres. Aunque realmente las habilidades de ambos sean iguales y no existen apenas diferenciación en el desarrollo físico motor que les limite la práctica del deporte.

Lo que es cierto es que vivimos en una realidad social que ni el deporte puede excluir. La inclusión y la aceptación de cualquier tipo de persona sin importar el género deberían darse por hecho, asumir la diversidad como una parte más de lo natural y huir de todas aquellas etiquetas sobre la feminidad y la masculinidad.

 

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