Dificultades en el acceso a la salud para el colectivo LGBTIQ+

Foto: Human Rights Campaign

La legislación que promueve el acceso y el gozo de derechos humanos básicos de las personas trans, no binarias y del colectivo LGBTIQ+ en general, no existe en todos los países de Latinoamérica.

Aun en aquellos donde existen leyes de identidad de género, matrimonio igualitario, ley integral trans y/o cupo laboral travesti-trans, la situación de exclusión no ha sido completamente paliada por éstas y, de hecho, aún queda mucho por hacer.

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrenta el colectivo LGBTIQ+ a la hora de acceder a la salud?

Si bien los tipos de leyes mencionadas anteriormente han logrado grandes avances en torno al acceso a derechos, como es el derecho a la salud, abriendo posibilidades para la concreción de cirugías y tratamientos hormonales con menos burocracia y procedimientos judiciales de por medio, el ámbito de la salud continua siendo uno de los cuales en donde la violencia y la discriminación se vuelven más contrastables.

Situaciones cotidianas #1: Sala de espera.
Te llaman por el nombre en tu DNI en vez de llamarte por apellido pasando por encima tu derecho a la identidad autopercibida independientemente de cómo figure tu nombre en el DNI (en Argentina, la Ley 26.743 expresa literalmente “En aquellas circunstancias en que la persona deba ser nombrada en público deberá utilizarse únicamente el nombre de pila de elección que respete la identidad de género adoptada.”)

Existe un desfasaje entre los derechos de las personas LGBTIQ+ dispuestos en la normativas, las protecciones que tales leyes proporcionan y lo que sucede en la práctica cuando queremos acceder a la salud.

El sistema médico no sólo es la base de muchas de las violencias que se reproducen contra las distintas identidades sexuales a partir de los distintos “conceptos” que allí se crearon a lo largo de la historia (#biologicismo), sino que además, actualmente continúa reproduciendo el paradigma binario, cisexista y heterosexual que tanto obstaculiza nuestras cotidianeidades y el disfrute de estos derechos.

Esto se traduce en situaciones de discriminacion y violencia para las lesbianas, trans, marikas, intersexuales, no binaries y otras identidades del colectivo que necesitamos, como todes les seres humanes, llevar a cabo los controles mínimos de salud.

Situaciones cotidianas #2: Consultorio.
-Hola, me llamo Juan soy varón trans, el nombre que figura en mi DNI no es el que uso actualmente.
-Bueno linda, pasá por acá, podés sentarte en la camilla para que te revise?
-Ok. Uso pronombre masculino “él”
-Ah bueno, ¿por qué no hiciste el cambio en el DNI?
Asumir el pronombre de alguien en una situación donde existe una relación de poder es violencia y hacer preguntas sobre las decisiones que cada une toma en relación a la forma de habitar el mundo también. Los pronombres no se asumen, se preguntan.

Se vuelve toda una odisea lidiar con tanto malestar. La desinformación es tal que no hace falta ser queer para sentirse discriminade o agredide en consulta médica.

Situaciones cotidianas #3: Última consulta previo a una cirugía.
Indicaciones: … -¿Tenés pareja?
-¿Qué tiene que ver?
-Es que no podés tener relaciones antes o después.
-(?)

A su vez, también existen (muy poques, poquísimes) que se instruyen para brindar una mejor atención. Son tan puntuales esos casos que, personalmente, he salido llorando de la emoción las veces que me atienden profesionales atentes. Sentir una caricia entre tanta hostilidad puede implicar una lloradita al final de una consulta que fue empática.

Por supuesto que para el colectivo LGBTIQ+ este tipo de experiencias resulta expulsivo. No decidimos renunciar a ningún derecho, prácticamente nos obligan a hacerlo. Incluso cuando tenemos la posibilidad de dar con médiques empátiques, nos encontramos con todo un alrededor que no lo es.

Las violencias van desde el misgendering ( asumir y asignar -mal- el género de una persona) a preguntas incisivas en relación a mi identidad o género. Se configura cierta impunidad en torno a opinar sobre las decisiones en relación al estado registral del documento de identidad de las personas y ni hablar de distintas asunciones que se hacen en relación a las elecciones, en cuanto a cómo practicar sexo y cómo componer las relaciones sexuales.

Que las personas cis tampoco estén exentas de esto, da cuenta de que nos afecta a todes como sociedad y que es imperante la actualización de ciertas estructuras del sistema médico.

La falta de una salud con perspectiva de género y que atienda a la diversidad y multiplicidad de personas, constituye un grave problema para la comunidad que ve sus derechos desconocidos y vulnerados.

En este sentido, para ampliar la información al respecto, según cada territorio, proponemos algunos recursos:

Fuentes

 

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