¿Qué significa la Teoría Queer?

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Cuando buscas en el diccionario la palabra queer encuentras que esta palabra es definida por su significado en inglés, es decir como aquello que es extraño, raro, excéntrico, de carácter cuestionable, dudoso o incluso sospechoso.

Y su significado, aplicado a la teoría, no es tan lejano de esta definición. Ya que de hecho se trata de una teoría que sospecha de la noción de identidad como algo esencial, innato y permanente; y que por lo tanto reivindica la identidad como algo que fluye, que resiste a los parámetros de “lo normal”, que permite la sospecha e incluye lo dudoso.

¿Cómo nace la Teoría Queer?

Si nos remitimos un poco a su historia podremos entender de dónde surge esta sospecha. Para comenzar, conviene advertir que como sucede con todo acontecimiento histórico es difícil delimitar de forma clara y distinta cuándo exactamente algo cambió el rumbo de la historia. Sin embargo, es ampliamente acordado que fue durante la década de los 80 en Estados Unidos donde se empezó a forjar la perspectiva queer.

Todo comenzó con la crisis del sida. Fue ahí cuando distintas personas que hasta el momento no habían trabajado bajo una misma consigna política se unieron para crear el grupo político: ACT UP.

Como esta enfermedad afectaba desproporcionadamente a mujeres y hombres migrantes, homosexuales, trabajadores sexuales, personas pobres sin acceso a la salud, entre muchas otras, se dieron cuenta que para poder hacer llegar sus demandas debían realizar alianzas estratégicas y empezar a trabajar juntos.

Por primera vez la homofobia, el colonialismo, la pobreza, el sistema de sexo y género eran entendidos como fenómenos de exclusión que se sostienen entre sí. Porque hasta el momento se había privilegiado una visión que comprendía que cada uno podía ser analizado y tratado por separado, como si no tuvieran nada que ver el uno con el otro.

Esto significó un cambio en la noción del poder y principalmente de la noción violencia. Que ahora era comprendida como parte fundante de la sociedad y con rol específico en la construcción de identidades.

Crítica a la identidad como eje para la participación política

Esta concepción del poder y las críticas al interior de los grupos feministas y gays producto de las segregaciones que habitaban sus espacios entró en la universidad como un corpus teórico. Ya no se podía negar que había que cambiar el modo en que pensamos los mecanismos sociales de normalización, particularmente los vinculados con las sexualidades, los cuerpos y géneros.

Este corpus teórico no solo venía a cuestionar la noción de identidad tal como se había instalado por mucho tiempo, sino que también se trataba de un proyecto que buscaba cambiar el modo en que se piensa y hace política. Desde esta perspectiva se empezó a cuestionar la necesidad de definir una identidad para luego comenzar a articular una reivindicación política.

Teresa de Lauretis utilizó la expresión teoría queer “como el término de un proyecto a la vez crítico y político, que apuntaba a resistir la homogeneización cultural y sexual en los estudios gay-lésbicos [en pos de] reformar o reinventar los términos de nuestras sexualidades, construir otro horizonte discursivo”.

En España, a comienzos de los años noventa comienzan a organizarse grupos queer y redes que adoptan palabras como bollera o maricon que anteriormente eran utilizadas como insulto, para autodefinirse. Además, crean una militancia diferente que tiene objetivos que rechazan leyes o regulaciones tendientes a la creación de la buena imagen o integración de la homosexualidad al sistema dominante.

Entre las personas que han contribuido a la creación de corpus queer están: Paco Vidarte, Carmen Romero Bachiller, Lucas Platero, Elvira Burgos, Gracia Trujillo y Paul B. Preciado

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