¿Cómo evitar discusiones familiares durante las fiestas?

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Hoy te vamos a recomendar una serie de tips para intentar relajar y disfrutar, poder enfocarnos en compartir al menos con la parte de la familia que nos sentimos más a gusto. Es que sí, a pesar de la carga emocional que trae diciembre, aún podemos salvar esa cena familiar.

Fin de año suele ser una época movilizante para muchas personas, se hacen balances, se fijan objetivos para la siguiente etapa, hay cierres de todas las actividades, cena con gente del trabajo, almuerzo con quienes compartimos yoga, gimnasia, cerámica, pintura.

En el medio de todo esto quizás se planifica algún viaje, las personas en la calle están aceleradas, los lugares comerciales se llenan de compradores de regalos navideños, los mercados de quienes se encargan de organizar las comidas familiares.

Con todo este clima social, se llega a las cenas de navidad y año nuevo que solemos compartir no sólo con familiares cercanos, sino también con el marido de la prima del cuñado de tu madre, o simplemente con ese familiar con el que pocas veces ha fluido conversación y que se encuentra en las antípodas de nuestra forma de comprender la vida. Esto empeora cuando esas personas son del círculo cercano.

Acá no tenemos el step by step de cómo ganar una discusión, ni dejar a este ser en offside en medio de un tema polémico que surgió como tema de conversación en una cena, sino pensar en cómo evitar las discusiones familiares para pasar un buen momento en familia.

1. Anticiparnos al malestar

Ese sabor agridulce que tiene el encuentro familiar de fin de año suele no solo tener nombre y apellido, sino también acarrear una historia de encuentros desafortunados a lo largo de muchos otros momentos compartidos. Y si puedo identificar ese malestar puedo actuar con anticipación. Ese día intenta evitar sentarte cerca de la persona con la que más rispideces puede haber. Y si esta opción es inevitable, intenta hacerlo mentalmente.

Hay expresiones, comentarios y hasta conductas que sabemos serán inevitables, sobre todo cuando vienen de personas cuyas estructuras están muy arraigadas. Entonces, ¿qué hacemos? Nos anticipamos.

2. Nadie cambiara en pocas horas

Los comentarios, chistes de mal gusto y expresiones suelen ser un patrón que se repite cuando viene de ciertas personas. En gran parte, eso es lo que nos molesta. Si ya sabemos que nos van a preguntar por si ya hemos conseguido pareja, que cuándo cambiaremos de trabajo, cuándo terminaremos nuestros estudios, si nos vestiremos como “gente normal” y mil etcéteras más. Nos remitiremos a responder en forma concisa e ignorando la provocación, incluso puede existir alguna pequeña ironía sin maldad en nuestros intercambios. El corte lo pondremos nosotres.

Pensemos, ¿realmente me interesa hablar de este tema con esta persona? Si la respuesta es sí, las invitaremos a profundizar sobre el asunto en otro momento, aclararemos que no es una discusión para dar en medio de una cena familiar. Pero probablemente la respuesta sea no, no nos interesa esta conversación. ¿Tenemos la capacidad de ignorarla? Lo hacemos. Pensemos en salir de ese tema con otra pregunta, o dejar una breve sentencia de lo que pensamos para volver a recurrir a que es un tema que no se resolverá en esta reunión.

3. Cuando molestan las dinámicas machistas

En los últimos años, al incluirse en la discusión pública el reparto desigual de las tareas domésticas y del cuidado, muchas personas buscaran hacer justicia o visibilizar esto en medio de la cena familiar. Y, a decir verdad, es una gran oportunidad para hacerlo.

Pero debemos entender que lo que sucederá es que algunas personas se sientan incomodas por un breve momento y luego las conductas no se modifiquen.

Algunas propuestas: plantear esto de entrada, sugerir una serie de papeles anotados en un bowl con división de tareas aleatorias según a quien le toquen durante la noche para que toda la familia pueda disfrutar.

4. No es el momento para resolver temas del pasado

Algo importante a tener en cuenta es que durante la cena familiar no se va a resolver esa discusión que tuviste con tu prima hace tres años. No se va a llegar a un acuerdo en un conflicto que hayas tenido con un familiar y que no se haya resuelto hasta ese día.

No es un buen momento para hablar de herencias, sucesiones, lo que te preste, lo que no me devolviste, lo que me prometiste, ni nada de eso. Es un trabajo difícil, pero son cosas que se pueden evitar o que al menos no se resolverán en pocas horas.

Por supuesto, aquí no hablamos de conflictos familiares de mayor gravedad, simplemente de aquellos encontronazos innecesarios y evitables.

5. Disfrutar con seres queridos

Si pensamos que las fiestas serán una tortura, quizás debamos cuestionarnos por qué sostenemos esa participación en las cenas de fin de año. No compartir una fiesta en familia, no significa que no haya cariño. Todo lo contrario, quizás preferimos evitarla para sostener un vínculo distinto.

Ahora bien, puede ser un factor determinante que para nuestro entorno sea importante que participemos en esa cena. Entonces, deberemos poner en una balanza qué es más importante para cada persona.

El tip clave

El mayor consejo que podemos dar es concentrarnos en compartir con los seres queridos y dejar atrás las pequeñas rispideces que pueden existir a lo largo de la historia familiar.

Esta época del año, además de la tensión que acarrea, es un momento de encuentros, para compartir con quienes más queremos, abrazar a nuestras madres, amistades y familiares queridos. También podemos dejar de lado cierto orgullo, reírnos de las dinámicas e intentar ver aquello que nos molesta desde otra perspectiva.

Que tengan unas felices fiestas, con menos drama y más amor.

 


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