¿Cómo incorporar la alimentación slow food?

Quedó atrás el momento donde las dietas eran para morirte de hambre, hoy el nuevo paradigma de la salud impone parámetros que entienden que para estar bien hay que llevar una vida saludable en todas sus dimensiones. Por eso a lo que se aspira hoy en día es a cambiar nuestro habitos por aquellos que nos hagan bien en sentido amplio.

Alimentación

Una buena alimentación es lo primero para llevar una vida saludable. Estar bien alimentadxs significa tener la energía necesaria para hacer cualquier cosa que nos propongamos en el día. Ya sea que tengamos que estudiar, trabajar, hacer ejercicio o incluso dormir debemos tener en cuenta qué y cómo comemos. 

Slow food, o comida lenta, es una práctica de alimentación que consiste en valorar la calidad de los alimentos, el modo de cocinarlas y en especial el tiempo que dedicamos a consumirlas. La idea detrás de esta práctica es aprender a disfrutar y nutrirnos de lo que comemos en contraposición a lo que se nos demanda hoy en día: comer lo más rápido posible y seguir con nuestro día.

Darle a la alimentación el papel protagónico que merece implica también saber comprar, cocinar y comer.

¿Cómo incorporar el slow food?

Cómo cualquier cambio de hábito, no es fácil. Por eso tienes que ir cambiando tu rutina de a poco para que cada vez te sientas más cómodx y no te signifique cambiar tu vida por completo de un día para otro (eso es una fórmula para la frustración). 

Ya que el slow food tiene varias dimensiones, piensa cuál es más fácil incorporar primero y luego andá agregando más a tu rutina. Por ejemplo, comienza por tener tiempo para comprar y elegir tu comida conscientemente. Prioriza comprar comida nutritiva y variada. Luego puedes ir animándote a la cocina tú mismo, comprando la materia prima y valorando el proceso de producción. Nuevamente no te exijas hacer platos muy elaborados si es tu primera vez cocinando. Por último, encuentra el tiempo para poder comer. Muchas veces comemos al mismo tiempo que estudiamos y trabajamos, sin embargo, es mejor descansar de nuestra actividad y dedicarnos tiempo para comer y disfrutar de lo que hemos preparado. 

Algunos tips

Muchxs especialistas sugieren que es mejor comer más liviano de noche y la comida fuerte hacerla la primera mitad del día. Por esta razón, puede ser una buena idea incorporar el slow food en algunas de las comidas más importantes. Como por ejemplo, en el desayuno y almuerzo. 

Otro tip es invitar a tus amigxs a sumarse, es más fácil incorporar este hábito si puedes hacerlo con otrxs. Puedes comenzar a implementar el slow food durante los fines de semana como parte de una actividad para encontrarse y pasar un buen rato con amigxs. Por ejemplo, yendo a una feria a comprar la mercadería juntxs y luego cocinando un rico almuerzo para todxs. Así esta práctica poco a poco se incorporará a tu vida y será algo que disfrutes hacer. 

 

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