​​Vínculos en la pandemia: ¿momento de crisis o de búsqueda de alternativas?

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La pandemia desajusto la vida cotidiana de la humanidad, pero en lo referido a vínculos es desde donde más se ha resentido la relación con les otres.

Se expuso una transformación en términos de vínculos potenciando la tarea con el otre, abriendo nuevas posibilidades en cada circunstancia.

La pandemia ha creado una organización social mundial, donde aparece el encierro y el aislamiento como la única manera de garantizar el resguardo de la salud y además, de la posibilidad de supervivencia. Según la psicología social el encierro, el temor al contacto con el otro y al mundo exterior puede reforzar los estereotipos y rigideces.

Para quienes son adolescentes en tiempos donde deberían estar compartiendo momentos con sus pares, los y las adolescentes están adaptándose a una nueva forma de estudiar y de conectarse con los demás.

La pandemia y el aislamiento cambiaron la forma en la que los jóvenes pasan su tiempo libre y de recreación, se conectan con sus amigos y se relacionan con su familia. Los sentimientos que predominan entre les jóvenes son aburrimiento, preocupación por los demás y ansiedad, y los principales motivos por los que se sienten así tienen que ver con la pandemia, la situación económica, el no poder realizar sus actividades habituales y tener que pasar todo el tiempo en casa.

En la búsqueda de ciertos aspectos positivos, un punto a favor, es que los adolescentes actualmente están desarreigados de tabúes a la hora de hablar de sexo que sus generaciones antecesoras. No solo por la facilidad con la que pueden acceder a contenidos diversos, sino también por los cuestionamientos relativos a su orientación sexual e identidad de género, que reciben por parte de diversas figuras, tanto de sus ídolos de Internet como en las conversaciones digitales con sus pares. Lo virtual ha hecho mucho por otorgarles toda la información sexual y ayudarles a construir su identidad.

Pero ¿Qué pasa con ese contacto con el otro? el tejido de relaciones con pares, el armado de planes, el cruce de miradas, el sentir desde los sentidos al otre…

Para Natanson (2020), el tacto actúa como una interfaz entre el yo y el mundo, como un posibilitador en la comprensión del entorno que nos rodea, que fundamentalmente “funciona como un recurso de construcción de lazos y vínculos”.

Tuvimos que adecuarnos a festejar nuestros cumpleaños a través de una pantalla, separados por cuadraditos, ver a nuestros amigues y seres queridos a la distancia, sin tener una sola chance al abrazo cariñoso.

En la adolescencia, lo social es central. Entonces, la alternativa más próxima ha sido ¿Hacerse amigues de la soledad? De repente, como un cimbronazo, el adolescente, ve como problema el haber perdido su privacidad ya que el aislamiento obliga a la convivencia 24/7 con su familia.

En jóvenes adultos, la experiencia según encuestas, aseveran que un 73% mantuvo vínculos con sus pares a través de las redes sociales como Facebook, instagram, o aquellas apps de citas como tinder y grinder.

Se puede decir que se impuso esta idea de “vivir conectados”. Tal como sostiene Esther Díaz (2020) “El covid-19, es la primera pandemia virtualizada de la humanidad”.

Así también los adultos plantearon nuevas normas de organización en cuanto a las labores de la casa, horarios de tareas escolares y el tiempo de ocio.

Pero otro aspecto, que no podemos obviar es la sexualidad en tiempos pandémicos. La pandemia ha resonado en nuestra vida sexual, no sólo en cuanto a la afectividad, sino que también a las relaciones, pues la presión constante que vivimos por la situación sanitaria ha generado mayor irritabilidad y reactivos que obviamente han creado conflictos que derivan en problemas con la pareja.

De acuerdo con la encuesta realizada por el Centro Miintimidad, de 523 mujeres de entre 18 y 59 años, el 63,9% declaró que su frecuencia de encuentros sexuales ha disminuido durante la pandemia y que su deseo sexual bajó en 35,9% , mientras que el 71,7% de los 170 hombres entrevistados reconoció que su sexualidad se ha visto perjudicada.

También aparecieron palabras nuevas de las que nos fuimos apropiando como SEXTING. Haciendo referencia al intercambio de mensajes, fotos o vídeos eróticos a través de redes sociales como alternativa al contacto físico. Y la masturbación es otra opción que se ha escuchado como alternativa al contacto personal.

Pero una de las preguntas que nos hacemos ¿podremos pos pandemia ser capaces de recuperar el encuentro humano, los gestos colectivos y la reciprocidad como elementos fundantes de nuestros vínculos?

Como dice Ianire Estébanez, «hagamos de nuestra vulnerabilidad una fortaleza».

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