Vivian Maier: La fotógrafa desconocida

Foto: vivianmaier.com

Pasando toda su vida desapercibida, la fotógrafa estadounidense Vivian Maier entró al panteón de los grandes de la fotografía tras una subasta de sus negativos en 2007. La autora, neoyorquina de nacimiento, vivió gran parte de su vida en Chicago, donde se desempeñó como niñera y paralelamente practicó el arte de la fotografía como pasión.

En esta nota revisionamos la historia y trabajo de una de las artistas anónimas más importantes de los últimos años. Meier vivió la fotografía en carne propia, con ojo sensible y pasando de la fotografía blanco y negro a la de color, donde fotografió la cotidianidad que le rodeada.

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La historia del descubrimiento de Maier comenzó con el escritor y director John Maloof, quien tras mudarse a Chicago en 2007, y conducir una investigación sobre la historia del northwest side de Chicago, acudió a una subasta donde compró un lote de archivo fotográfico por más de 350 dólares americanos. La casa de subastas las adquirió de un depósito de pertenencias de una mujer sin identificar, quien acumulaba cuotas de alquiler sin pagar.

Maloof, un asiduo curioso de la cultura de cada barrio donde vivía, estaba ansioso por saber qué podría leer de este compendio de negativos y fotografías, las cuales terminó descartando para su trabajo de investigación. Pero tras archivarlos y meses después empezar a revelar algunos negativos con la intención de venderlos, se dio cuenta de la calidad técnica del material que tenía en sus manos.

En una entrevista realizada a Maloof por la publicación Lomography, en 2011, explicó:

«Me tomó cerca de un año y medio o más darme cuenta de que se trataban realmente de fotografías excelentes y no de una caja llena de fotos viejas sin valor. Como yo no era fotógrafo en aquel momento, las fotografías fueron sólo interesantes en un contexto histórico, es decir, la arquitectura, la silueta de la ciudad, y todas aquellas cosas que nos mostraban cómo lucía Chicago en aquel entonces fueron enriquecedoras, sin embargo también me inspiraron a tomar mis propias fotos y es así, como he progresado como fotógrafo, aprendido a mirar su trabajo y fotografía dentro de un conjunto»

Foto: vivianmaier.com

Y es que la historia de Maier comienza con su muerte. Maloof desconocía todo sobre la fotógrafa anónima y comentó que no existía nada de ella en internet, hasta que en 2009 encontró su obituario.

Pero no se quedó allí. Maloof, intrigado por la vida de una mujer de clase media trabajadora de Chicago que tomaba fotos increíbles le seguía intrigando, por lo que empezó a coproducir un documental con el enorme material fotográfico que poseía, y con la esperanza de seguir encontrando más información sobre ella.

Según pudo recabar el historiador, Maier murió de forma natural en Roger Beach en Chicago, a los 83 años de edad. La fotógrafa, de ascendencia francesa, pasó los últimos años de su vida sola, según Maloof, quien también expresó en la entrevista a Lomography, que lamentó no haberla podido conocer.

Luego de esta información, Maloof empezó el trabajo de escaneo de las fotografías para colgarlas en un blog, lo cual empezó a llamar de inmediato la atención de los fotógrafos especializados.

La selección se trataba de una serie que seguía la vida en Nueva York entre los 50 y los 70. En medio, un autorretrato de la fotógrafa.

El autor empezó la tarea de recolectar más fotografías de aquella subasta, y llegó a sumar más de 100 mil negativos desde los 60 hasta años cercanos a su muerte. Entre ellos, encontró una dirección, y tras comunicarse con las personas que habitaban el domicilio encontrado, llegó a la familia Gensburg. Una familia para la que Maier había trabajado como niñera. Ellos también coincidían en una cosa: era una mujer solitaria que siempre llevaba colgada una cámara fotográfica.

Foto: vivianmaier.com

El depósito donde se alojaban las pertenencias de la fotógrafa, era de propiedad de esta familia, por lo que Maloof adquirió varios de sus objetos personajes, como vestuarios, sombreros, documentos, y cualquier artículo que pudiera dar fe de la personalidad de Maier. Y así empezó a armar un rompecabezas sobre la mujer.

Maier no revelaba sus negativos porque no se lo podía permitir, ya que estos eran muy costosos para ese entonces. Por lo que solo tomaba fotografías sin cesar, y sin fijarse en el resultado final. Además de ello, coleccionaba textos de arte y avisos mortuorios de los diarios.

Entre los objetos que encontró Maloof, estaba un carrete de Súper 8 con una filmación donde mostraba el paso de la vida a la muerte de una madre y su hijo asesinado. El escritor asegura que la narrativa del corto lo tomó de uno de los avisos del diario.

Para noviembre de 2010, Maloof había escaneado más de 10 mil negativos, con otros 90 mil por escanear, le restaban unos cientos de carretes en blanco y negro y otros 600 a color.

Hoy por hoy, parte de su vida se sigue reconstruyendo. Su historia la ubica como una misteriosa fotógrafa y niñera que pasó a la palestra y se unió a grandes de la fotografía callejera del siglo XX.

Maier observaba la cotidianidad que la rodeaba, pasando de fotografías abstractas en blanco y negro, donde retrataba a los niños que cuidaba o a desconocidos en las calles, hasta llegar al trabajo más destacado por los críticos, sus trabajos a color. En ellos capturaba los acontecimientos del día a día en la calle, objetos, con técnicas que iban desde los primeros planos a detalles que su ojo percibía, pero siempre atrapando el momento exacto de un momento oportuno.

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The Color Work, su colección de trabajos a color, curado por la Howard Geenberg Gallery de Nueva York, sigue a Maier a través de 150 de sus fotografías en alta resolución, donde deja entrever la transición de su célebre cámara Rolleiflex a una cámara de 35mm, donde, según los curadores, hubo un ‘rompipiento’ de su habitual trabajo, pues la segunda era de mayores dimensiones y dificultaba el pasar desapercibida, lo cual era más fácil con la primera.

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Hoy las fotografías de Vivian Maier han recorrido el mundo entero en distintas exhibiciones, en países como Noruega, Dinamarca, Alemania, Londres, Francia, Italia Chile, o Argentina, dónde se exhibió Color Work hasta mediados del pasado mes de septiembre, en la Fototeca Latinoamericana.

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Extra

En 2013, Maloof y el productor Charlie Siskel estrenan el documental Finding Vivian Maier, donde se documenta cómo el historiador descubrió el trabajo de la fotógrafa, con entrevistas a personas que la conocieron. El filme tuvo su premier en el Festival de Cine de Toronto en 2013, y tras su estreno recibió elogios de la crítica, ganando varios premios en festivales, y una nominación para el Premio de la Academia a la Mejor Película Documental en la 87 edición de Los Oscars.


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