Lenguaje inclusivo. Todo lenguaje es político

Se habla mucho del lenguaje inclusivo pero pocos saben de qué se trata y cuál es su fin. Te contamos qué es el lenguaje inclusivo, un poco de su historia y la importancia de incorporarlo.

¿Qué es el Lenguaje Inclusivo?

Es la expresión oral o escrita que busca no discriminar por género, haciendo especial énfasis en aquellas palabras y categorías que buscan perpetuar estereotipos de género.

Es sabido que en la lengua española existen muchas palabras que llevan marcadores de género ya sean sean sustantivos o adjetivos podemos encontrar que algunas palabras son femeninas y otras masculinas; mientras que otras cambian según el sujeto de la oración.

Aceptar, negar, utilizar o no incorporar el lenguaje inclusivo en la escritura o habla corresponde a una posición política más que a un conocimiento profundo acerca de la gramática de la lengua española. 

El uso del lenguaje inclusivo tiene como objetivo comunicar de una manera más inclusiva.  Por ejemplo, su uso en espacios de trabajo disminuye el sexismo y el micromachismo, promueve relaciones libres de prejuicios y contribuye a reducir la desigualdad de género.

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Todo uso del lenguaje es político

La lucha por la igualdad de género se batió también en el plano del lenguaje, conquistar la igualdad significaba también lograr la representación en un ámbito fundamental de las relaciones humanas que es la lengua. 

Uno de los primeros capítulos de la historia del lenguaje inclusivo comienza con las feministas de la primera ola, luego de la Revolución Francesa. Ellas fueron quienes señalaron las desigualdades que se escondían detrás de la supuesta universalidad del lenguaje.

Ellas constataron que la declaración de libertad, igualdad y fraternidad para todos los hombres, escondía una triste realidad: era una declaración sólo para los varones. La igualdad que supieron conquistar en contra de los privilegios aristocráticos era solo era algunos hombres: los varones.  Tuvieron que pasar muchos años para que las mujeres fueran consideradas ciudadanas con los mismos derechos que los hombres. 

De hecho, esta crítica sobre las marcas masculinas en el lenguaje y la asunción del varón como el arquetipo de ciudadano fue profundizada en los años setenta.

Si bien la lengua se presentaba como neutral escondía en sus formulaciones opresiones y privilegios. En esa supuesta neutralidad en realidad sí había un sujeto privilegiado que determinaba quién era el destinatario de una profesión, un puesto de trabajo, un derecho, etc.

Fue en este momento cuando se comenzó a cuestionar la necesidad de incluir el género femenino o la representación del mismo en las formulaciones. Como por ejemplo, la exigencia de representación de mujeres en descripciones acerca de profesiones o nombrar a ambos géneros (desde una concepción binaria). 

Lenguaje inclusivo, el idioma de la diversidad

Así como al comienzo se buscó visibilizar cómo el lenguaje escondía la supremacía del varón cis, luego, con el cambio radical que supuso la introducción de la noción de género, se buscó ir más allá para derrumbar el binario de género en la lengua española.

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Es así que en los últimos años el uso de la e, x  y @ se ha expandido cada vez más, sobre todo en sectores como la juventud. 

Mauro Cabral sostenía en una de sus columnas: «Arrobas, equis, asteriscos. La escritura de la diversidad —y, más aún, de la disidencia sexual— tiene hoy en día un repertorio diverso y disidente de rupturas con el binario en la lengua. Y es que la lengua, ya se sabe, vuelve reales a quienes nombra, y otorga una realidad espectral a quienes, por imposibles, calla. Realmente imposibles».

Si bien dentro de la academia, y entre profesionales, hay varias discusiones sobre si se puede imponer un cambio en la gramática cuando este responde a los usos y a una propia lógica que estructura su producción, la realidad es que mientras más se transforme la realidad social y los espacios se vuelvan más inclusivos y diversos el uso del lenguaje inclusivo se vuelve una necesidad.  

 


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