Lenguaje inclusivo. Todo lenguaje es político

Aceptar, negar, utilizar o no incorporar el lenguaje inclusivo en la escritura o habla corresponde a una posición política más que a un conocimiento profundo acerca de la gramática de la lengua española. 

Todo uso del lenguaje es político

Una de los primeros capítulos dentro del señalamiento de las desigualdades que se escondían detrás de una supuesta inclusividad y universalidad del lenguaje fue la hecha por las primeras feministas luego de la revolución francesa en la que ellas habían participado. La declaración de libertad, igualdad y fraternidad para todos los hombres que supieron conquistar en contra de los privilegios aristocráticos solo era para los varones. Tuvieron que pasar muchos años para que las mujeres fueran consideradas ciudadanas con los mismos derechos que los hombres. 

De hecho, esta crítica sobre las marcas masculinas en la lengua y la asunción del varón como el arquetipo de ciudadano fue profundizada en los años setenta. Si bien la lengua se presentaba como neutral escondía en sus formulaciones opresiones y privilegios. En esa supuesta neutralidad en realidad sí había un sujeto privilegiado que determinaba quién era el destinatario de una profesión, un puesto de trabajo, un derecho, etc. Fue en este momento cuando se comenzó a cuestionar la necesidad de incluir el género femenino o la representación del mismo en las formulaciones. Como por ejemplo, la exigencia de representación de mujeres en descripciones acerca de profesiones o nombrar ambos géneros (desde una concepción binaria). 

De este modo, la lucha por la igualdad de género se batía también en el plano del lenguaje, conquistar la igualdad significaba también lograr la representación en un ámbito fundamental de las relaciones humanas que es la lengua. 

Lenguaje inclusivo, el idioma de la diversidad

Mauro Cabral sostenía en una de sus columnas: «Arrobas, equis, asteriscos. La escritura de la diversidad —y, más aún, de la disidencia sexual— tiene hoy en día un repertorio diverso y disidente de rupturas con el binario en la lengua. Y es que la lengua, ya se sabe, vuelve reales a quienes nombra, y otorga una realidad espectral a quienes, por imposibles, calla. Realmente imposibles».

Así como al comienzo se buscó visibilizar cómo el lenguaje escondía la supremacía del varón cis, con el cambio radical que suposo la transformación de lo que entedíamos por género, se buscó ir más allá para derrumbar el binario de género en la lengua espoñola. Es así que en los últimos años el uso de la e o x se ha expandido cada vez más, sobre todo en sectores como la juventud. 

Si bien dentro de la academia y entre profesionales hay varias discusiones sobre si se puede imponer un cambio en la gramática cuando este responde a los usos y a una propia lógica que estructura su producción, la realidad es que mientras más se transforme la realidad social y los espacios se vuelven más inclusivos y diversos el uso del lenguaje inclusivo se vuelve una necesidad.