Curiosidades de la Psicología: ¿Qué es la motivación?

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Vivimos en un mundo donde cada vez buscamos más recompensas inmediatas. Parece que cada vez nos cuesta más mantener la atención o incluso la motivación a la hora de realizar una tarea.

Es importante prestar atención a lo que la Psicología pueda enseñarnos sobre cuestiones como esta, que afectan a nuestra vida cotidiana. Por ello, en este nuevo artículo te explicamos todo sobre la motivación en el marco de una sociedad tecnológica, y sobre cómo darle un enfoque LGTB.

¿Qué es la motivación?

Entendemos la motivación como todo aquello que nos aporta energía e impulsa nuestra conducta. Cuando esta se activa, es mantenida para conseguir el objetivo que nos hayamos propuesto.

La motivación, al igual que otras cuestiones internas como la memoria o el pensamiento, no se pueden observar a simple vista. Sin embargo, trabajan a un nivel interno para activar o estimular nuestra conducta.

Por lo general, lo que nos motiva es la realización de una necesidad o algo que nos genere satisfacción. Además, la motivación es un elemento necesario para que exista, por ejemplo, el aprendizaje.

Hay varios tipos de motivación, como la motivación intrínseca, la motivación extrínseca, o las metas. Te las explicamos a continuación.

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Motivación intrínseca

La motivación va de la mano del concepto de necesidad. Esto es, algo imprescindible para poder vivir con un cierto nivel de bienestar. Por ejemplo, las necesidades fisiológicas, sociales y psicológicas. 

Cubrir estas necesidades es uno de los motores más básicos de la motivación. Cuando no se atienden, aparecen los daños y malestares. Para evitar dichos daños, el cuerpo activa la motivación de forma interna y centra su atención en tener cubiertas sus necesidades básicas.

Por otro lado, igual de importante es la necesidad social de estar en relación con las demás personas. La motivación se activa ante dicha necesidad de conseguir la aceptación de la sociedad y del entorno cercano (familia, amistades), para evitar los sentimientos de soledad y el daño psicológico que conllevan.

Persona caminando
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Por otro lado, las necesidades psicológicas también son grandes fuentes de motivación, relacionadas con las necesidades de aprender, crecer, etc. Existen varios tipos.

  1. Autonomía: Esto es, la necesidad de vivir nuestra propia vida bajo nuestros deseos y necesidades. Tiene aquí mucha importancia la percepción de que existe libertad para ejercer algo. No cubrir esta necesidad puede general malestar si por ejemplo perteneces a la comunidad LGTBQIA+ pero tu entorno no te permite expresar quien eres o cuál es tu orientación sexual con total libertad. De ahí el alto índice de estrés de las minorías o ansiedad que sufren las personas del colectivo. 
  2. Afinidad o establecer vínculos afectivos con otras personas: Queda favorecida cuando nos encontramos en ambientes seguros donde las personas se preocupan y se cuidan entre ellas. Es una de las claves para tener una salud mental de calidad.La sensación de inseguridad para personas del colectivo no solamente mina su motivación, sino que inevitablemente también erosiona su salud mental. 
  3. Competencia: No hablamos de competición aquí, sino de la necesidad de sentir que somos útiles y competentes a la hora de interactuar con el entorno. Para favorecer esta necesidad es necesario recibir un feedback positivo del entorno que nos genere una sensación de logro.

La motivación intrínseca es aquella que busca cubrir esas tres necesidades. Cuando son atendidas, aumenta la energía y el deseo. Además, se trata de un tipo de motivación que no tiene necesidad de ningún factor externo para ser activada (como ocurre con la motivación extrínseca).

El binomio de la curiosidad y el interés resulta especialmente importante dentro del campo de la motivación. El primer término hace referencia a la conducta que el individuo lleva a cabo cuando interactúa con un objeto o persona, mientras que el interés, por su parte, podría definirse como la inclinación o predisposición del sujeto hacia determinadas cosas, eventos o sucesos.

Cuando actuamos bajo este tipo de motivación disfrutamos de lo que hacemos, y experimentamos gusto, satisfacción y placer. Justamente porque es algo que nos nace hacer. Esto va a ser clave a la hora de iniciar la búsqueda de la propia identidad cuando por ejemplo perteneces a una disidencia sexual.

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Motivación extrínseca: incentivos y consecuencias

La motivación extrínseca es aquella que surge cuando los incentivos de la conducta vienen desde fuera. Los incentivos son aquellas recompensas a nuestros comportamientos previos a la conducta, y su fuente de motivación.  Por otro lado, las consecuencias son aquellos eventos que fortalecen o debilitan el mantenimiento de una acción concreta.

Esto ha sido clave a la hora de desarrollar, por ejemplo, planes de igualdad en las empresas o iniciativas políticas que promuevan el respeto por la diversidad LGTBQIA+.

La motivación extrínseca también está relacionada con los modelos de los refuerzos y del castigos de la conducta.  Ponemos un ejemplo con el aprendizaje:

  • El Refuerzo Positivo: Se define como la consecución de un estímulo agradable o apetitivo tras una respuesta conductual, esto aumenta la probabilidad de la respuesta. Por ejemplo,  si después de estudiar se obtiene una buena nota en un examen, la probabilidad de estudiar para otros exámenes aumenta.
  • Refuerzo Negativo: Es la eliminación de un estímulo desagradable o aversivo tras una respuesta conductual, lo que aumenta la probabilidad de la respuesta. Por ejemplo, si saliendo de una habitación se evita a un compañero molesto, el tiempo que se pase fuera de la habitación aumentará.
  • Castigo: Es la presentación de un estímulo desagradable o aversivo tras una respuesta conductual, esto disminuye la probabilidad de la respuesta conductual. Un ejemplo es, si un profesor ridiculiza a un alumno por hacer una pregunta en clase, la probabilidad de que vuelva a aumentan en clase disminuye.

Es muy importante conocer esto porque se puede aplicar en entornos institucionales o educativos a la hora de reforzar comportamientos que fomenten los buenos tratos hacia personas racializadas o miembros de la comunidad LGTBQIA+.

Persona practicando ejercicio
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Tanto los incentivos y consecuencias tienen mucho potencial para convertirse en elementos motivadores que tengan un efecto en el comportamiento. Sin embargo, podrían alterar la esencia propia de la motivación intrínseca, al necesitar algo externo que desencadene la acción motivada.

Lo ideal es que la motivación naciera de ella misma y de forma intrínseca, aunque esto no sea siempre posible.

Objetivos y metas

Las metas son aquellas ideas de que podríamos alcanzar una situación o estado mejor que el que tenemos actualmente. La motivación nace al establecer un objetivo y comparar lo que tenemos en la actualidad con aquello que queremos conseguir. Esto activa nuestra conducta y deriva en acciones precisas para estar más cerca de aquello que perseguimos.

Cuando establecemos metas con características determinadas, nuestro rendimiento puede ser mucho mejor. Pero para que las metas sean motivadoras, tienen que ser específicas, con un cierto grado de dificultad e implicar un desafío. Por ejemplo, hacer 20 abdominales cada día. De esta manera podremos centrar nuestra atención en la tarea que queremos realizar.

Saber cómo establecer metas que sean viables y no irreales es clave a la hora de hacer activismo y buscar cambios en la sociedad y el entorno circundante. 

Establecer metas implica trabajar en ser personas persistentes desarrollando estrategias que consideramos eficaces. Además, es importante tener un «feedback» que aplauda y recompense nuestros logros, alimentando la sensación de satisfacción. De esta manera, además, podemos evaluar el rendimiento.

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Ojo con la happycracia

Happycracia es un término que da título a lo que Edgar Cabanas y Eva Illouz denominan “obligatoriedad de ser feliz”. Guarda relación con el término de “Mr. Wonderfulismo”. Si te interesa este tema, te recomendamos su libro Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas

El entorno nos dice constantemente que lo que queremos es ser felices y que, si nos proponemos algo con la suficiente motivación, podemos lograrlo porque todo es posible. Pero hay muchos tipos de metas y muchas veces se nos olvida que tenemos limitaciones impuestas por el entorno, ya que cada contexto es diferente.

Frase motivacional
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Uno de los ejemplos más claros es el de seguir una dieta para adelgazar. En nuestro artículo sobre gordofobia descubrirás por qué la cultura de la dieta es muy problemática y está relacionada con la cultura de la imagen. Por tanto, si tu meta a largo plazo es adelgazar, es posible que no lo consigas por las características de tu cuerpo, metabolismo, etc.

Por otro lado, cada persona tiene un entorno diferente y no cuenta con la misma energía y recursos para conseguir lo que se ha propuesto. No todo el mundo tiene los mismos privilegios de tiempo, dinero o salud mental. Estos factores van a ser cruciales en la motivación, y quedan al margen de los discursos que vemos en redes que nos dicen todo el tiempo que todo es posible.

Es interesante reflexionar sobre las frases motivadoras que permanentemente vemos en redes sociales. Resulta más práctico seguir aprendiendo sobre el funcionamiento de la motivación humana, y detectar por qué no sentimos motivación para hacer algo, ya que detrás puede haber un malestar psicológico que afecte a nuestra conducta. 

Motivación, atención y redes sociales

Si te has acostumbrado a ver vídeos cortos de TikTok, es posible que cada vez te cueste más ver vídeos de mayor duración, porque la recompensa o mensaje final cada vez tarda más en llegar. Estos cambios en nuestra atención y nuestros cerebros son propios de una sociedad tecnológica que nunca hemos tenido que enfrentar hasta ahora.

Además, hay que tener en cuenta que todas las personas utilizamos las redes sociales para autorregularnos y cubrir nuestras realidades de socialización, sobre todo por parte de la juventud actual. Nuestra interacción en las aplicaciones de mensajería continuamente tienen impactos positivos y negativos en nuestro bienestar psicosocial.

No podemos demonizar las redes sociales cuando son parte de nuestra vida. Al contrario, tenemos que tomar conciencia del papel que juegan en nuestra motivación y usarlas de la mejor manera aprovechando el potencial que tienen.

Fuentes:

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